Damiana y sus diamantes.
Damiana estudió de los 3 años hasta los 16 en el mismo
colegio.
Un colegio muy chiquitito, arriba de todo, al final de aquella larga calle en rampa.
Durante 13 años de su vida el mismo recorrido.
La misma puerta.
El mismo timbre.
Las mismas voces.
El colegio era su
refugio.
Aunque la hubieran fallado aquel día, Damiana sabía que no
era culpa de nadie lo que le pasaba, y se aferró muchísimo a sus compañeros de
clase.
Sus amigos.
Su familia en aquel entonces.
Mientras aún era una
niña, el colegio le brindaba una sensación de seguridad que no encontraba en
ningún otro sitio.
Realmente se sentía
en casa estando en el colegio.
Quizás no fue nunca
la mejor estudiante. Pero si fue una niña feliz en aquellas aulas,
persiguiéndose con sus compañeros por los pasillos, riéndose muchísimo siempre
que surgía la ocasión.
Damiana durante mucho tiempo tuvo un deseo imposible
guardado en secreto.
Muchas veces cuando
se iba a dormir le pedía al mundo que por favor al día siguiente todo fuera
distinto.
que ya está,
que ya no quería
seguir este juego,
le rogaba a quién sabe quién, que por favor, me despertara
ya del sueño.
Me iba a dormir feliz, soñando en esa esperanza, de que al día
siguiente realmente fuera así de bonito todo…
o al menos, también solía pedir, que si todo
seguía igual, al menos, le pedía que me despertara teniendo un hermano.
Si, Damiana quería tener un hermano hombre.
Porque creía que así
él la protegería.
Así que siempre se
iba a dormir así; pidiendo eso.
O que todo acabara ya
, o que almenos el mundo le diera un gemelo héroe de su vida.
Damiana, obviamente se despertaba y sabía que todo seguía
igual. Pero bueno. Intentaba apartar todo eso malo de su vida , lo guardaba
todo en el último cajón de su mente, bien cerradito con llave, y seguía la
vida. No quedaba otra.
Y sin darse cuenta, con el paso del tiempo, el colegio le
ofreció eso que siempre había querido; sus héroes.
Si, no sólo uno, sino dos.
Damiana fue realmente recompensada en aquellos años. Tenía
dos amigos en clase que ya desde muy pequeños ocuparon casi todo el espacio que
había en su corazón.
Ellos, se convirtieron
en mis muletas, en mis amuletos, con ellos lo era todo. Sin ellos no me sentía
nada. Me daban la vida. Me reía con ellos cómo nunca. Me sentía protegida de
todo. Poderosa con ellos a mi lado . Capaz. Los miraba y me embelesaba con
ellos. Los quería. Realmente los sentía míos, y yo me sentía de ellos.
Pero aún así, nunca pude ser sincera con ellos
en aquellos tiempos.
Hasta años más tarde. Muchos más tarde. No
supieron nada de todo lo que yo callaba por dentro.
En cierta manera Damiana se convirtió en una mentirosa por
necesidad.
Nunca iba a poder ser
sincera con nadie, o al menos eso es lo que sentía por aquel entonces.
Obviamente le daba miedo que alguien se enterara.
Sentía vergüenza.
Miedo a que la
repudiaran por ello. Igual que ella se repudiaba a si misma.
Damiana a solas, no se gustaba. Sentía la necesidad de formar
parte de algo para ser alguien . Por si misma. Damiana no se soportaba. Por que
no era capaz de estar sola y gestionar todo lo que sentía por dentro. Tenía
mucha ira en su interior. Y solía manifestarse cuando estaba a solas, que era
cuando nadie la podía descubrir.
Le pegaba a la cama.
Me estiraba boca abajo y conteniendo las ganas de gritar, pataleaba y daba
puñetazos como una loca al colchón hasta quedar exhausta.
A veces se me escapaba
algún puño, y me daba a mi misma. Me había hecho sangre yo misma en la nariz
muchísimas veces.
Otras veces, me
pellizcaba muy fuerte, para que ese dolor eclipsara cualquier otro. Funcionaba
durante un rato.
Por suerte la mayor parte
del tiempo no estaba sola,
Ella seguía creciendo,
avanzando por la vida pasito a pasito.
Acompañada de sus dos
amigos Héctor y Sandro.
Que eran más que eso.
Eran sus hermanos.
Su tesoro más grande .
Sus diamantes en
bruto.
_____________________________________________________________Estela
de Lunares.